WILLIAM KLEIN. eL REBELdE ETERNO

Hace un tiempo, dediqué una entrada a la figura Jonas Mekas. Alejándome un poco del mundo fotográfico. Por eso, hoy pretendo volver al redil y he perparado una extensa entrada dedicada a William Klein. Uno de los fotógrafos más influyentes de la historia y de mis favoritos por imágenes como estas:

Pero Klein es mucho más que un mero fotógrafo. Es un completo artista que trabaja también con la pintura y con el cine. Siempre motivado por un espíritu rebelde, humorístico y mordazmente crítico. Fruto de un carácter en el que mezcla lo mejor de un neoyorquino, un parisino y un intelectual de izquierdas. Un cóctel que le ha servido para ir derruyendo a su paso límites y convenciones. Abriendo caminos a la multidisciplinaridad que hoy vemos tan común.
William Klein es, por lo tanto, un coloso de la cultura visual del siglo XX que nunca ha pertenecido a ninguna parte. Razón por la que, quizá, su trabajo aún no es tan apreciado como debería. Puede que continuar vivo y activo a sus 98 años, tenga algo que ver también.
Hoy vamos a profundizar en su figura. Así que siéntate cómodo que la entrada va a ser larga.

¿QUIÉN ES WILLIAM KLEIN?

William Klein

William Klein, nació en abril de 1928 en Nueva York. Por lo que a día de hoy (agosto de 2022) tiene 98 años. ¡Y sigue sacando fotografías!

Es hijo de una familia de inmigrantes judíos y creció en el barrio irlandés de Manhattan. Su infancia no fue sencilla. El crack del 29 arruinó a su padre, quien perdió su negocio de ropa. Sumiendo a la familia en la miseria. Mientras, uno de los tíos del artista, se convertía en uno de los mejores abogados de la ciudad. Con clientes como Disney en su cartera.

William creció, por lo tanto, experimentando el desengaño del sueño americano. Conociendo la desigualdad de los peores barrios de la ciudad y el antisemitismo de sus vecinos irlandeses. La marginación marcó su carácter a la vez que le presentaría a su vía de escape: el MOMA. Lugar que convertiría desde muy joven en su casa. Despertando en él un claro sueño: ser artista en París, cruzarse Picasso y Giacometti en los bares y palmearles en el hombro.

William Klein fue brillante desde joven. Terminó el instituto con 14 años y comenzó la universidad tres años antes. Se matriculó en el City College de Nueva York, donde estudió sociología. Nunca ejerció como tal, aunque su formación se filtra en su obra artística.

En el año 1945 se alistó al ejército. Este sería su viaje a Europa. Primero a Alemania, dentro de las fuerzas de ocupación. Este período será importante porque sería en el que se hace con su primera cámara de fotos. Una Rolliflex que ganó en una timba de póquer. Aunque, inicialmente, no le dio mucho uso.

En el año 1947 consigue una beca del ejército para estudiar en Francia. Concretamente, en La Sorbona. ¡En París!

En sus primeros días en la ciudad de las luces ocurre el evento más relevante de su vida. En un paseo en bicicleta se cruza con, según sus propias palabras, la mujer más guapa que había visto jamás. Su nombre era Jeanne Florin, una muchacha belga que compartiría su pasión por el arte, con la que estaría casado toda su vida (hasta 2005, cuando ella falleció) y que sería responsable de ayudar a William Klein a gestionar buena parte de su obra e, incluso, los aspectos económicos de la productora que este artista creó en Francia.

En los primeros años en París estudia con el pintor cubista Fernand Léger. Este les enseña a sus alumnos a pensar diferente y a buscar nuevas vías para el arte.

En estos años, la obra de William Klein se compone de pinturas y esculturas abstractas. En ellas, los juegos de líneas, el blanco, el negro y el rojo tienen gran importancia. Esto es importante, pues posteriormente tendrá su reflejo cuándo la cámara se convierta en su gran herramienta.

Como pintor, comienza a exponer y a colaborar con arquitectos. Esto lo lleva a pintar un mural en un separador giratorio para un arquitecto en Milán. A Klein se le ocurre la idea de realizar fotografías del mismo. El resultado, Diamonds, una fotografía abstracta.

diamonds william klein
Diamonds – William Klein

A través de la fotografía y la experimentación en el cuarto oscuro se va dando cuenta del potencial del medio para romper un poco con la estética parisina que poco a poco comenzaba a pasar de moda.

El único problema de la fotografía era su elevado coste. Pero la solución se le aparecería pronto ante él.

En 1954 el trabajo de William Klein llega a oídos de un tal Alexander Libermann. Director artístico de Vogue, y una figura que conviene conocer por su influencia cultural en el siglo XX. Libermann era él mismo pintor. Así que supo ver el potencial del joven Klein. Por esa razón, le propuso trabajar en Vogue como fotógrafo de moda.

Aunque no tenía ni idea de hacer fotos así, William aceptó. De esta manera se garantiza un contrato con la revista con un excelente salario, papel y negativo ilimitados y la posibilidad de llevar a cabo un proyecto que se le había venido a la mente: volver a su ciudad natal y retratarla tal y como él la veía después de varios años lejos.

Durante una década (1955-1965), William Klein compatibiliza sus labores como fotógrafo de moda y su trabajo personal. Revolucionando con sus ideas el mundo de la fotografía de moda y elaborando 4 libros de fotografía, centrados en 4 ciudades diferentes: el rompedor Nueva York (1956), Roma (1958), Moscú (1962) y Tokio (1964).

William Klein comenzó a trabajar en el mundo de la imagen en movimiento. Primero como asistente de Fellini en Las noches de Cabiria. Después, en 1958, grabando un primer corto, llamado Broadway By Light, que se suele considerar la primera película pop de la historia.

En 1965 Vogue decide rescindir su contrato. En parte como respuesta a su participación en la película Loin du Vietnam con parte de los miembros de la Nouvelle Vague, en un momento dónde en EEUU criticar la guerra no estaba bien visto.

A partir de este momento, William Klein se dedicará enteramente al séptimo arte, dirigiendo numerosas películas independientes y trabajando también en la industria publicitaria realizando anuncios.

Al rededor de 1980 volvería a la fotografía, aunque sin tanta notoriedad como la que llegó a alcanzar en la década de los 50.

Aún hasta hace poco se mantiene activo, participando por ejemplo en el documental Las muchas vidas de William Klein en 2012.

EL ESTILO DE WILLIAM KLEIN: LA REBELDÍA CONSTANTE

Si hay una característica que define a este artista, esa es su rebeldía. En sus obras siempre ha buscado ir más allá de lo convencional. Aprovechando lo aprendido con Légér para saltar límites y barreras. Difuminando las separaciones entre géneros, estilos, temáticas y lenguajes.

Todo ello, mientras critica de forma mordaz y humorística el mundo moderno. Aunque, paradójicamente, con un sentido de la humanidad y la empatía que heredó de sus tiempos de sociólogo.

Una combinación que convierte a su trabajo en una perfecta síntesis del arte moderno de mediados del siglo XX y que abre la puerta a la hibridación posmoderna y a la popularización del género de la street photography. Por lo que podríamos decir que William Klein es de los primeros artistas posmodernos, a la vez que su obra resulta inclasificable.

WILLIAM KLEIN: EL FOTÓGRAFO

William Klein es mayoritariamente reconocido como fotógrafo. Aunque sus grandes fotografías apenas han comprendido un breve período de una década. La que va entre 1956 y 1965. Lo que demuestra, una vez más, la magnitud de su enorme influencia.

“Revolucionó la historia de la fotografía, estableciendo las bases de una estética moderna que todavía pervive: una estética en contacto directo con una sociedad de posguerra, aun por reconstruir, imaginar, soñar.” (Fundación Telefónica)

Klein pudo crear su estilo único, gracias a su distancia con el medio fotográfico. Esto le permitió ser completamente irreverente con lo que dentro del mundo fotográfico se aceptaba o no como válido. Por eso, admitía en su obra rasgos que la hacían difícil de ver. Fallos técnicos (que aún ciertos puristas de hoy, muchos de los cuales están en escuelas de fotografía, no son capaces de atender) como las trepidaciones o el exceso de grano en la película.

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DE LA FOTOGRAFÍA DE WILLIAM KLEIN

En su fotografía, William Klein traslada mucha de su experiencia como pintor. Por esta razón, los contrastes fuertes entre blanco y negro son una constante. Del mismo modo, los patrones rayados son habituales también en su obra.

Klein no entiende de diferencias entre géneros. Mezcla todo y salta cualquier barrera fotográfica con la intención de generar imágenes atractivas.

El dinamismo y el movimiento se encuentran plenamente integrados. Por eso, no renuncia a trepidaciones, lightpaintings, modelos en la calle, Zoom in y out… toda una variedad de técnicas que le permitan a sus imágenes verse vivas y no estáticas.

Uso de objetivos extremos. El 28 mm es el más utilizado para su fotografía en la calle. El teleobjetivo lo usó ampliamente en la fotografía de moda. Lo que nunca usará será una lente normal.

La fotografía de calle de Klein bebe de la cercanía de lo humano y, sobre todo en Nueva York, transmite un estilo y un aura más a periódico, comic o cine. En muchas ocasiones se le relaciona con la fotografía de Wegee.

william klein y la fotografía de moda: MODELOS A LA CALLE

La fotografía de moda sería la primera en hacer famoso a William Klein. Aunque en sus inicios tuvo sus dudas y sus fracasos fotográficos, su carácter y la libertad otorgada por el enorme poder de Vogue ayudó.

Hoy en día no somos tan capaces de imaginar este impacto. Sobre todo los más jóvenes.

Por eso, me vais a permitir una pequeña digresión para recordar que en los años 50 las revistas ilustradas eran algo totalmente diferente de lo que son ahora. En esas décadas Vogue, Harper’s Bazaar, Life, Vu, Paris Match, The Newyorker… y todas las demás revistas eran el medio dominante, junto con la radio y el cine. Estas eran el espejo de la sociedad. Por aquel entonces, la Televisión estaba todavía en pañales e Internet no entraba ni en los más utópicos sueños.

De ahí la importancia y la influencia fotográfica de lo que William Klein logró. Y todo ello, sin que le importara un comino la moda. Si William Klein hizo fotografía de moda es porque le pagaban bien y así podía financiar los proyectos que le interesaban de verdad.

En el momento en que Klein entró a Vogue, los colosos del sector eran dos personas cuyos nombres os sonarán. Irving Penn y Richard Avedon. Penn, concretamente, era el fotógrafo estrella de Vogue.

A pesar de ello, este tipo de fotografía llevaba años encorsetada al estudio. Un espacio en el que William Klein ni se sentía a gusto ni dominaba. Su lugar es y ha sido siempre la calle.

Presionado por Libermann para conseguir unas fotografías publicables que justificaran el sueldo que le estaban pagando, Klein decidió hacer algo que hasta entonces no se había hecho. Sacar a las modelos a la calle y mezclarlas con el bullicio de estas. Algo que hoy vemos normal, pero que sin Klein habría llegado de otro modo.

Las primeras fotos con este estilo entusiasmaron a Libermann, quién pensó que había encontrado al nuevo Avedon. Inmediatamente, encargó a Klein realizar la siguiente colección fotográfica para Vogue. Una labor de la que habitualmente se encargaba Irving Penn.

Sacando a las modelos a la calle, empleando teleobjetivos y elementos como espejos a modo de atrezzo, William Klein convulsionó el mundo de la fotografía de moda. A raíz de él, muchos otros fotógrafos se lanzaron a hacer cosas similares y los ecos nos llegan todavía hoy.

Así son las fotos de moda de William Klein. Haz clic para verlas en grande:

NEW YORK, el fotolibro que marcó un siglo

Cuándo aceptó el trabajo en Vogue, William Klein lo hizo con el firme objetivo de retratar la ciudad después de haber pasado unos años lejos de ella. Por esa razón, pasó la mayor parte de su tiempo libre recorriendo las calles de Manhattan. Desde el centro hasta las zonas más marginales como Harlem.

De esta intensa actividad saldría su gran obra. Uno de los libros fotográficos más influyentes de la historia y un auténtico objeto de coleccionismo. Hoy en día, se conoce como el New York de William Klein. Aunque su título original era más largo y, como no podía ser menos, satírico: Life Is Good & Good for You in New York: Trance witness revels.

life is good and good for you in new york

De él destaca su estilo diferente y vital que contenía el ambiente de la ciudad. Utilizando fotografías más próximas a las del tabloide y una edición que se suele relacionar con el mundo del cine y el cómic.

Buena parte del libro incluye fotografías realizadas con un objetivo 28 mm y película rápida. El resultado eran imágenes crudas, atiborradas de elementos e inmediatas. Mezclando fotografías espontáneas, tomadas al vuelo, incluso sin mirar, y otras más construidas.

Óscar Colorado de Oscar en Fotos define el estilo de Klein de este modo:

“Con ese mismo espíritu trabajaba a mediados de 1950. No le importaba un rábano si había algún criterio acerca de la nitidez de la imagen o los valores tonales. De alguna manera, Klein estaba impregnando con sus fotos bruscas y contrastadas el espíritu de los escandalosos tabloides estadounidenses.” (Colorado 2013)

Un detalle destacable es que en muchas de las imágenes podemos encontrar siempre alguien mirando directamente a cámara. Y es que, como el propio Klein recuerda en alguna de las entrevistas que le han hecho, en los años 50 no era habitual ver a gente fotografiando por las calles, salvo que fuese para un reportaje en el periódico.

Con su manera de trabajar este fotógrafo consiguió lo que mejor ha hecho siempre. Romper moldes. Alejándose del estilo académico, objetivo y limpio de fotógrafos como Ansel Adams, Cartier Bresson, Weston o Robert Capa.

Cabe señalar que aunque Klein fue pionero, no estuvo solo en este recorrido. Pronto se unirían otros. Por ejemplo: Robert Frank, Diane Arbus, Lee Friedlander o Garry Winogrand. Renovando la fotografía documental estadounidense y, por extensión, la de todo el mundo.

El estilo de William Klein lo hace complicado de clasificar. Pues por su combinación de técnicas, la interacción e, incluso, la preparación de algunas escenas, se sitúa en un medio camino extraño entre lo documental y la ficción. Una circunstancia que se hacía, y aún hoy se hace (si no veamos las polémicas constantes con las Nuevas Documentalistas), inasumible para aquellos con una mente más cuadriculada.

Además de la innovación formal, en este trabajo, Klein, desplegó una suerte de contradicción.

Por un lado, tras varios años fuera de la ciudad, era un forastero en ella. Esto junto a su formación como sociólogo provocó que transitase por las calles viendo a los habitantes como el colonizador que visita a una tribu remota o la instagrammer que va a África a sacarse fotos con niños que son muy felices a pesar de ser pobres. Así, el trabajo del fotógrafo, toma un cierto tono etnográfico.

Por el otro, en sus imágenes hay una clara empatía y cercanía a sus sujetos. Fundiéndose en las comunidades más marginales de la ciudad, dónde muy pocos blancos se dignaban a entrar. Siendo cercano a sus sujetos y mostrando su inconfundible carácter.

¿El resultado? Se ve así:

Una manera de ver Nueva York que iba en contra de todo lo que la cultura de masas pretendía transmitir. Ni glamour, ni rascacielos, ni una ciudad que nunca duerme llevada por la excitación constante.

Al contrario. En las imágenes de William Klein parece una pocilga. Un vertedero en el que miles de personas tienen que abrirse paso entre la miseria.

Como era de esperar, publicar estas imágenes se tornó una odisea. Nadie en el orgulloso EEUU de los años 50 quería saber de esas imágenes que eran todo lo contrario al American Way of Life. Del mismo modo que le ocurriría al libro Los Americanos de Robert Frank, sería tachado de Antiamericano.

Así, empezando por la propia Vogue dónde trabajaba, ningún editor admitió el trabajo.

Por suerte, para el mundo de la fotografía, existía un país europeo al que le encanta criticar a EEUU y que en la segunda mitad del siglo XX era un hervidero de artistas bohemios y críticos con todo. Francia. A través de Chris Marker (un artista que si no conocéis deberíais) y Editions du Seuil el libro vio la luz. Teniendo un relativo éxito, que serviría para que posteriormente se editase en otros países. De ellos, la italiana sería la más importancia por lo que significó en la vida del artista.

El libro fue revolucionario no solo por las fotografías que contenía, sino también por su edición. Después de varios años como fotógrafo en una revista, William Klein, entendía bastante bien como funcionaba la puesta en página de una fotografía. Por esa razón, el libro juega con la edición fotográfica para crear esa sensación de película o cómic que siempre se menciona al hablar del libro.

Otro aspecto relevante es que este trabajo también es de los primeros libros de fotos realmente relevantes. La idea de recoger las fotos en un libro es casi tan vieja como la misma fotografía. Pero durante muchos años, los fotógrafos siguieron prefiriendo otras vías para mostrar su trabajo. La exposición, que los situaba al nivel de los pintores; y el reportaje en prensa, que era la principal fuente de ingresos para muchos.

Por este motivo, el realizar un libro sólido y trabajado en sí mismo se convirtió también en un paso adelante al que contribuyó la figura de Klein.

El libro finalmente recibiría el Prix Nadar en 1956, reconociendo así el trabajo del autor.

ROMA, MOSCÚ Y TOKIO

Es a partir de este momento dónde la edición italiana del libro se vuelve importante. A través de él, William Klein entra en contacto con Fellini. De esta relación, le surge la importancia de participar como ayudante en la película Nights of Cabiria.

Así es como Klein se traslada a Roma y entra en el mundo del cine en la mejor compañía: Fellini, Passolini y todo el ambiente del neorrealismo italiano.

Aún así, vamos a dejar el cine para más adelante.

Estando en Roma resultó que Fellini no tenía dinero y el rodaje de la película se pospuso. De modo que William se encontró con un montón de tiempo libre que decidió invertir en pasear y fotografiar la ciudad al estilo que había hecho en Nueva York.

Sería en esta ciudad dónde tomaría dos fotografías icónicas. Estas:

william klein iconic photos

El libro sobre la capital italiana se publicaría en el 1959.

Tras él, llegaron otros dos libros dedicados a otras 2 ciudades. Moscú (1964) y Tokio (1965).

De estos dos, el más importante ha sido el de Tokio. Pues en el país del sol naciente las fotografías de Klein generaron furor. Sobre todo en un joven fotógrafo que se encontraba en búsqueda de una identidad nueva para su país tras los horrores de la guerra y las bombas atómicas. Este joven se llamaba Daido Moriyama y su trabajo a través de Provoke sería también determinante.

Tras una década tan intensa artísticamente dentro de la fotografía, William Klein se aleja de este medio para centrarse en el cine. Dónde ha tenido una carrera igual de interesante, aunque mucho menos reconocida.

Su abandono de la fotografía, como ya dije más arriba, coincidió con su participación en Loin du Vietnam. La cual indirectamente le costó el despido de Vogue. Aunque no supuso un gran trauma para Klein. En aquel entonces ya comenzaba a estar más que cómodo en el cine, no tenía problemas económicos y así podía retornar a París.

WILLIAM KLEIN en el cine

Aunque es conocido como fotógrafo, William Klein también ha sido más tiempo cineasta que fotógrafo. Y su obra no es ni menos influyente ni de peor calidad.

Comenzó con este medio en 1958 y su último documental es de finales de los 90. En este tiempo dirigió 21 obras de todo tipo.

LAS CARACTERÍSTICAS DEL CINE DE WILLIAM KLEIN

Cómo no podía ser de otra forma cuándo hablamos de un genio creativo como este, la principal característica es la mezcla de géneros y la irreverencia ante cualquier convención fílmica.

La ironía será también fuente de su cine.

Libertad creativa total. Al igual que le había ocurrido en la fotografía, ser un outsider del medio le ofrecía la posibilidad de no respetar ninguna regla.

El cine de Klein, como Rosembaund (2020) señala, es plenamente expresionista. En parte gracias a la exterioridad de ser un americano que no lo era mucho, un francés que tampoco era y un cineasta de la Nouvelle Vague que no se asocia a este movimiento.

Este mismo autor habla de William Klein indicando que está influenciado por Jean-Luc Godard, aunque desplegando un antiamericanismo incluso más ácido que el francés. A su vez, relaciona ciertos rasgos de su estilo con Kubrick. Poniendo como ejemplo estos planos de Mr. Freedom arriba) y La naranja mecánica (abajo):

las películas de william klein

Entre todas las películas de este autor, las más relevantes son Broadway By Night, Who are you, Polly Magoo?; Mr. Casius, the Great y Mr. Freedom. Aunque para quién esté interesado, os dejo aquí la lista con toda su filmografía.

Su primera película sería Broadway by Light (1958). Para algunos, esta sería la primera película pop, que antecedería a las que posteriormente harían artistas como un tal Andy Warhol.

En una entrevista de 1988, William Klein pone en relación esta película con su libro New York. Tras recibir las críticas de que la ciudad no era de la forma en que él la mostraba, decidió mostrar lo sórdida que era la ciudad. Pero lo haría a través de un filme en color, centrado en las luces y neones de la ciudad. Mostrándolo a través de la belleza de unos carteles obsesivos y con la capacidad de lavar cerebros.

Tras ella, crearía la película Who are You, Polly Maggo (1966). Una ácida crítica al mundo de la moda al que se había dedicado durante una década. Con un estilo irónico propio del autor y mucha influencia Op-Art, Klein se ríe de lo inútiles de los diseños de la haute-couture en una película en blanco y negro de 120 minutos de duración.

Su siguiente película será en 1969. Cassius, The great. El primer documental nunca realizado sobre el boxeador. En su realización, Malcolm X jugó un papel fundamental. El rodaje fue en Miami durante un combate. En el viaje en avión, William Klein se sentó y entabló conversación con Malcolm, lo que le abrió las puertas al entorno del que posteriormente pasaría a llamarse Muhammad Ali. 

Este interés, tendría continuidad en un segundo documental, Muhammad Ali, The greatest. 

Posteriormente, con la Guerra de Vietnam y el movimiento de oposición a la misma, crearía las películas Loin du Vietnam (lejos de Vietnam) (1967). Película grupal en la que actuaría gran parte de los directores de la nouvelle vague y que, a la postre, terminaría por costarle el puesto en Vogue al propio William Klein. Pues su estilo no encajaba con la línea de la revista.

A continuación, llegaría Mr. Freedom (1968), una ácida crítica a todo color sobre la figura del superhéroe norteamericano.

William Klein seguiría haciendo películas hasta su última obra, Messiah del año 1991. Creando una filmografía que por momentos se adecúa a la Nouvelle Vague, pero que, una vez más, se queda fuera de lugar. La gran constante en la vida de este creador. 

Al igual que combinaba Vogue con la fotografía personal, en sus años de cineasta, William Klein también dedicó tiempo a la realización de multitud de anuncios publicitarios.

william klein artista: contact sheets, pinturas…

William Klein es sin duda alguna, ante todo, un artista. Su formación académica en la Francia de la segunda mitad de los 40 así lo deja claro. 

Al igual que sus principios en el mundo del arte. Pertenece, por lo tanto, a esa rama cada día más amplia de los artistas multidisciplinares.

Dentro de su obra, más relacionada con la pintura, es interesante el trabajo que hizo en su juventud. Cuadros al estilo de la época, abstractos y formalistas. Con un uso mayoritario del blanco y negro que trasladaría a su gusto por la fotografía contrastada.

Sobre todo, es clave aquí la obra Moving Diamonds. La que le llevó a dar el salto a la fotografía. En ella, fotografió, con una larga exposición, una obra escultórica que consistía en unos paneles giratorios. Así, descubrió que el medio fotográfico le permitía hacer cosas interesantes, sobre todo en el laboratorio.

Es curioso que, a diferencia de otros fotógrafos como Cartier Bresson, William Klein iba camino de una exitosa carrera como pintor. Pero decidió dejarla para romper con el estilo pictórico del París de esos años. Dónde figuras como Picasso o Miró eran todavía de las más influyentes. La fotografía y su manipulación le permitía acercarse a un resultado diferente y contar otras cosas.

Otro trabajo gráfico fundamental de William Klein son sus hojas de contactos. En ellas, el autor convierte en obra un objeto que hasta entonces no era más que un mero paso intermedio que le permitía a los fotógrafos ver de un vistazo todo lo que contenía un carrete.

De igual forma que en sus inicios, Klein combinó pintura y fotografía, para intervenir estas hojas. Creando así también algo novedoso que posteriormente influirá en otros fotógrafos y artistas visuales y que demuestra, una vez más, la ingente capacidad de William Klein para ir más allá.

CONCLUSIÓN: WILLIAM KLEIN, FIGRA CLAVE DEL ARTE

Tras este extenso repaso a la figura de este auténtico provocador que siempre ha ido un paso por delante, me gustaría haber conseguido que hayas logrado conocer un poco más a una figura que, sinceramente, me parece clave.

Está claro que sin William Klein, la fotografía no sería igual. Pero, tampoco lo serían ni el cine ni el arte visual en general. Este artista ha sido siempre un pionero que ha sabido abrir caminos. Como la multidiscplinaridad artística. Algo que hoy podemos dar casi por sentado. Pero que hasta no hace tanto, era más bien algo curioso.

Todo ello, además, sin renunciar a sel él mismo. Sin convertirse en una caricatura de sí mismo. Abandonando el mundo de la moda y del glamour sin haber caído nunca en él. Manteniendo un posicionamiento político siempre y una inagotable capacidad creadora, aún hoy.

Pues es importante recordar que, por ahora, aunque muy mayor, William Klein aún no ha muerto y aun así es ya leyenda. Esperemos que viva muchos años más, pero me pregunto ¿A qué altura lo pondremos una vez nos deje y, como a todo artista, volvamos sobre él y magnifiquemos su figura?

Espero que la entrada sobre William Klein te haya parecido interesante

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    bibliografía

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    William Klein (29 noviembre 2021). En Wikipedia. https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=William_Klein&oldid=140023131

    William Klein. Manifiesto. Espacio Fundación Telefónica. https://espacio.fundaciontelefonica.com/evento/william-klein-manifiesto/

    William Klein, pionero de la fotografía de calle, expone en La Pedrera. IEFC. https://www.iefc.cat/es/fotografo/william-klein/

    William Klein. (2009) Walker. https://walkerart.org/magazine/william-klein-2009

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