CASI UN AÑO DESAPARECIDO. ¿POR QUÉ ABANDONÉ MI BLOG?

Hace cosa de un año me propuse crear un blog sobre aquello que más me gusta. La fotografía. Mi idea era la de acostumbrarme a publicar contenido de manera frecuente y aprender a compartir lo que hago y lo que me gusta. Pues, siempre me ha costado bastante abrirme a los demás (y sobre todo en internet). En esta entrada te cuento los motivos por los que solamente aguanté con él 4 meses.

LA RECETA PARA EL DESASTRE

Cuándo empecé el blog, todo marchabba. Publicaba dos entradas al mes, tenía siempre algún borrador y una buena lista de futuribles entradas. Incluso, me empezaba a leer un respetable número de personas. Hasta enviaba una newsletter cada semana contando un poco las novedades en el blog.

Todo esto lo hacía mientras trabajaba a jornada completa en otro empleo y hacia las tareas domésticas. Nada tampoco que no haya hecho muchas otra gente antes. Pero, para mí, que siempre he tendido un vago muy orgulloso de serlo suponía un shock importante.

Quizá, te estás imaginando la razón por la que nada más empezar abandoné el blog. Me comencé a tomar a mí mismo y al blog demasiado en serio. 

Por mi formación en comunicación audiovisual, orientada hacia el mundo del marketing digital, las redes sociales y el SEO (además de la fotografía) empecé a centrarme más en que el blog funcionase que en, simplemente, escribir en él.

Empecé a crear guías y grupos de entradas. Escribiendo cada vez más palabras. Llegando casi a 2.000 palabras en algunas entradas (cuándo lo normal en un blog es quedarse sobre las 1.000 y algo). 

Sin dedicarme a ello a tiempo completo, era una utopía mantener ese ritmo. Sobre todo por falta de tiempo para investigar y documentar bien las entradas. 

Aún, por encima de todo esto, se me ocurrió que quería producir PDFs con las guías que iba haciendo. Por supuesto, bien maquetadas y originales. Cuyos destinatarios serían las personas que se subscribían a la newsletter.

Así que una semana, peté. No encontré tiempo para publicar lo que quería. Y todo el castillo de naipes que había montado se cayó. Una semana se convirtieron en 2. Dejé de escribir más entradas, empecé a perder el ánimo y la motivación… a cuestionarme si lo del blog tenía sentido, etc. Pasó, pues, lo que más temía, dejé de ser constante.

EL ÚLTIMO CLAVO DEL ATAÚD

Unido a que poco a poco me quedaba atrás en el blog, se me acabó la beca con la que estaba trabajando. Tras un año, regresé a casa de mis padres y al paro. A buscar trabajo y pensar en lanzarme a vivir como fotógrafo. Para esto último, mi web necesitaba un rediseño. Así que me puse manos a la obra.

Por supuesto, sin haber trabajado mucho de fotógrafo. Haciendo principalmente foto de calle (que no es precisamente comercial). Por lo tanto, sin tener exactamente claro a que tipo de trabajo me querría dedicar. Yo me lancé a rediseñar la web, que era lo urgente.

No tenía buena pinta, ¿verdad?

Así fue, lo que iba a ser un “rediseño rápido” me acabó llevando más de 6 meses. Republiqué mi web en febrero o marzo. Sin tan siquiera anunciarlo en redes. Sin que esté de todo terminada. O tan perfecta como me gustaría. Pero, era hacerlo o no. Al igual que, escribir y publicar, esta entrada es una cuestión de hacerlo o seguir procrastinando y nunca retomar el blog.

APRENDIENDO DE LOS ERRORES

Ahora quiero intentar retomar el blog. Para este nuevo intento, prefiero no ponerme muchas metas. Intentaré publicar más de una vez al mes, pero nada de hacerlo bajo un calendario estricto y cerrado que me meta presión para publicar. 

Habrá gente a la que ponerse fechas y presión, le ayuden. A mí durante un corto período de tiempo me sucede, pero después me estreso y acabo abandonándolo. Así que, dado que esto lo hago por mero placer, pienso hacerlo así. Sin un plan que terminaría abandonado.

En lo relativo a la newsletter. Enviaré algo de vez en cuando (así que súmate a ella) pero no quiero comprometerme con hacerlo cada semana, porque llegaría el momento en el que terminaría fallando y la rueda que me ha llevado hasta aquí volvería a comenzar. 

Aun así, te invito a que te unas para que cuándo la retome puedas estar al tanto

3,2,1…
¡Ya estás dentro!

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